Cuando uno se quema no se sufre todo el daño de inmediato. Debido a que el cuerpo retiene el calor, el efecto de una quemadura puede tardar en notarse desde varios minutos hasta varios días, o hasta más tiempo en el caso de las quemaduras graves. La aplicación inmediata de agua fría o de una compresa fría es un tratamiento que se ha descubierto que reduce el grado y la profundidad de una quemadura.

Actuar con rapidez es el factor individual más importante en el tratamiento de las quemaduras. Cuando más rápido usted enfríe la quemadura, mayores son las probabilidades de reducir sus efectos. Use agua de un bebedero, fregadero, manguera, regadera o la fuente de agua más cercana. Ponga la quemadura debajo del agua fría del grifo, sumérjala en un fregadero lleno de agua o póngale encima una tela empapada de agua. Agregue más agua fría a la tela a medida que ésta absorba el calor de la quemadura.

También es importante que usted siga con el tratamiento de agua durante un período que sea lo suficientemente largo, que puede variar de 30 minutos a 3 días, según el tipo de quemadura. La primera apariencia de la quemadura puede ser engañosa. A veces no se ve tan mal como realmente es sino hasta el tercer o cuarto día. La manera en que se vea entonces la quemadura dependerá de lo que usted haya hecho inmediatamente después de sufrirla y la rapidez con que lo haya hecho. Si se enfrió inmediatamente la quemadura, quizá no haya casi dolor ni inflamación y haya un cambio mínimo en la apariencia de la piel.

Si el dolor continúa cuando el área lesionada vuelva a la temperatura corporal normal, eso significa que se necesita un tratamiento adicional con agua fría. Se debe seguir el tratamiento todo el tiempo que el área quemada se sienta más caliente al tacto que la piel a su alrededor.

La mayoría de nosotros hemos experimentado cuando menos una quemadura dolorosa en la vida y es probable que volvamos a experimentarla de nuevo. Recuerde que este tratamiento sencillo y efectivo de primeros auxilios es una manera fácil de aliviar la molestia de una quemadura y de prevenir daño perdurable a consecuencia de la quemadura.